17.1.18

Valeria Pariso (Não entender nada)





(24)

No haber entendido nada
pero nada
del destino.

Y sin embargo sentirlo
igual que el verde
recto y furioso
del bambú
bajo la lluvia.


Valeria Pariso

[Emma Gunst]




Não entender nada
nada mesmo
do destino.

E contudo senti-lo
tal como o verde
direito e furioso
do bambú
sob a chuva.

(Trad. A.M.)

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15.1.18

Uberto Stabile (Maldita seja a poesia)





MALDITA SEA LA POESIA



Yo he visto
los mejores poetas de mi generación
desterrados, desheredados,
ocultos en el fondo de los bares,
y he visto sus miradas
como versos trepidantes
cabalgar hacia el final de la noche,
y he visto su ternura descuartizada
por la abundancia de quienes les temen
y en su miedo los hacen grandes.
He visto en la bondad de sus gestos
la rebeldía de un mundo
que no necesita orden ni ley para ser justo,
la testaruda razón de quienes a la vida responden con la vida misma.
Yo he visto
una canción que no tenía letra ni remite,
y ellos la entendieron.
Les he visto levantarse
contra los versos exquisitos y subalternos,
les he visto encadenarse a las escavadoras
para frenar la destrucción de su tierra,
de su conciencia,
y nadie los invitó a los palacios de Doñana
y mucho menos a editar poemas
bajo el sello hipócrita
de quienes lavándose la cara
ensucian el mundo.
He visto como se engañaban para seguir perdiendo en un círculo de ganadores,
como alacranes en mitad de un fuego
que desintegra y reduce
la inteligencia y el miedo.
Y por todo ello han sido procesados,
sentenciados, condenados,
abocados a la indigencia laboral
y clandestinidad de la palabra.
Yo he visto
los mejores poetas de mi generación
romper los versos a conciencia,
"porque bien ya otros lo hacen
y no ha ocurrido nada" (Eladio Orta).
En su profunda voluntad de cambio,
en sus humanas contradicciones,
en su maldita y genial resistencia
frente al pensamiento único,
he visto a los poetas de mi generación perder
sus mejores oportunidades,
y no ha pasado nada,
pues nada hay más digno
que ser consecuente y efímero
en todo momento y verso.
Sólo la vocación devuelve
el género a su origen,
esa maldita poesía que nos hace libres
frente a la tradición.

Uberto Stabile




Eu vi
os melhores poetas da minha geração
desterrados, deserdados,
escondidos no fundo dos bares,
e vi seus olhares
como versos trepidantes
cavalgar para o fim da noite,
e vi sua ternura destroçada
pela abundância dos que os temem
e em seu temor os fazem grandes.
Vi-lhes na bondade do gesto
a rebeldia de um mundo
que não precisa lei nem ordem para ser justo,
a teimosa razão de quem à vida responde com a vida mesma.
Vi uma canção sem letra nem remetente
e eles entenderam-na.
Vi-os erguer-se
contra os versos refinados e submissos,
vi-os amarrar-se às escavadoras
para travar a destruição da sua terra e da consciência,
e ninguém os convidou para os palácios de Doñana,
muito menos para editar poemas com o selo hipócrita
dos que ao lavar a cara emporcalham o mundo.
Vi como se enganavam para perder
numa roda de ganhadores,
como lacraus numa fogueira que desintegra e reduz
a inteligência e o medo.
E por tudo isso processados foram,
sentenciados e condenados,
amarrados à indigência no trabalho,
à palavra clandestina.
Vi os melhores poetas da minha geração
quebrar os versos à consciência
“porque outros também o fazem
e não aconteceu nada” (Eladio Orta).
Com sua sede de mudança,
suas humanas contradições,
sua resistência ao pensamento único,
vi os poetas da minha geração
perder as oportunidades,
e não aconteceu nada,
porque não há nada mais digno
do que ser consequente e efémero
em qualquer tempo e verso.
Só a vocação devolve o género à sua origem,
essa maldita poesia que nos faz livres
perante a tradição.

(Trad. A.M.)

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13.1.18

Gonçalves Dias (Canção do exílio)




CANÇÃO DO EXÍLIO



Minha terra tem palmeiras,
Onde canta o Sabiá;
As aves, que aqui gorjeiam,
Não gorjeiam como lá.

Nosso céu tem mais estrelas,
Nossas várzeas têm mais flores,
Nossos bosques têm mais vida,
Nossa vida mais amores.

Em cismar, sozinho, à noite,
Mais prazer encontro eu lá;
Minha terra tem palmeiras,
Onde canta o Sabiá.

Minha terra tem primores,
Que tais não encontro eu cá;
Em cismar — sozinho, à noite —
Mais prazer encontro eu lá;

Minha terra tem palmeiras,
Onde canta o Sabiá.
Não permita Deus que eu morra,
Sem que eu volte para lá;

Sem que desfrute os primores
Que não encontro por cá;
Sem qu´inda aviste as palmeiras,
Onde canta o Sabiá.


Gonçalves Dias


>>  Jornal de poesia (47p)

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11.1.18

Tom Maver (Estas pedras)





ESTAS PIEDRAS dispersas
¿qué fueron: una muralla,
una columna, una estatua griega?

No sé qué dicen.
Hablan diferentes lenguas
al responder de dónde vienen
las partes de mi corazón.

Me asusta 
que en su desvarío
llegue un punto en que empiezan
a hablar cuerdamente
acerca de su locura.
No razonan en su pasión
sino que apasionan su razonamiento
hasta velar las explicaciones.

Yo sigo el curso sacudido 
de sus desacuerdos porque me sirve
para descifrar lo que en verdad piensan
 acerca de cuando estaban unidas
y yo aún sabía lo que pasaba en mi corazón.

Tom Maver




ESTAS PEDRAS dispersas
foram o quê, uma muralha,
uma coluna, uma estátua grega?

Não sei o que dizem,
falam diversas línguas
as partes de meu coração
ao responder donde vêm.

Assusta-me que cheguem
a um ponto em seu desvario
em que começam a falar cordatamente
acerca da sua loucura.
Não raciocinam em sua paixão,
apaixonam é o raciocínio
até baralhar as explicações.
Eu sigo o curso turbulento
das suas discussões, pois me serve
para decifrar o que pensam de verdade
de quando estavam unidas
e eu sabia ainda o que se passava
dentro do meu coração.


(Trad. A.M.)

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9.1.18

Teresa Calderón (Século morto, milénio posto)





A SIGLO MUERTO MILENIO PUESTO



Termina el milenio
Salud
El siglo ha muerto
Viva el siglo
La función sin embargo podría continuar
El hombre de noticiario irrumpe sin aviso
cuenta las gracias de un telescopio espacial
que fotografió más de 1500 galaxias
-gran decepción gran-
No éramos los únicos
Ni los privilegiados
No estábamos solos
No podía ser tanta la maravilla.
La mujer que acompaña
al hombre del noticiario lee
En ninguna galaxia
más soledad
que en esta Tierra
Por lo que pudiera suceder
me gustaría enviar mensajes al futuro
memorandos y circulares
con copia fotocopia scaneos diskette
a esas nuevas mil quinientas galaxias
descubiertas por el ojo del telescopio gigante
el ojo trinitario del espacio
Mandaría en mi cápsula del tiempo pequeñas cosas
los poemas de Catulo,
un ejemplar ilustrado del Quijote
y otros pequeños tesoros
la Biblia
una coca-cola desechable y su composición
de químicos secretos
mi cera depilatoria
el perfume flor de manzano
la Canción Desesperada
es la hora de partir. ¡Oh abandonado!
la Isla de los Bienaventurados
poemas de mi pariente cercano
con todas sus claves
Un compact de los Beatles
y otro de Silvio
la contraseña que teníamos los disidentes
Universidad Católica-segunda mitad de los 70
una fotografía de Auschwitz y Treblinka
el diario de Ana Frank
la receta de la torta de ciruelas con que mi madre
me endulzó los cumpleaños
hasta que atendió a mi súplica
stop-please-por piedad-no más años
Los mensajes de amor de Jesucristo
y el milagro de Tarantino
con sus Tiempos Violentos
( banda sonora aparte)
Girl, you'll be a woman soon
La encantadora de Serpientes del Aduanero
y si es posible algún león de su paisaje
La primera mirada de mi hijo
a la fuente de gracia de donde procedía
reconociéndome
en los atisbos
de una precaria complicidad.
Mandaría solo cosas importantes:
mis medias transparentes
y los zapatos con tacos
que me regalaron a los 12
¡Ah, qué de trampas
le hace el tiempo a la memoria!
Eran celestes
los objetos perdidos
mis pequeñas muertes cotidianas.
El discurso final de Salvador Allende
al interior de la Moneda en llamas.
Mi cápsula del tiempo debería llevar
una radiografía en tercera dimensión
con resonancia nuclear
del hombre que salvé mi vida.
La fotografía del Che Guevara y la de Rimbaud
cada cual con su utopía camino del infierno.
Cerraría mi cápsula del tiempo
con la idea de Cervantes
el epitafio para nuestra civilización
Que cada uno es como Dios le hizo
y aún peor muchas veces.
Termina el milenio
Salud
El siglo ha muerto
Viva el siglo
La función debería continuar
porque parece que hasta aquí
no ha pasado nada
Desventurados los títeres con cabeza
los que asistimos
al final de estos tiempos
porque nuestro será
el Reino de la Irresponsabilidad.
Termina el milenio
Salud
El siglo ha muerto
Viva el Siglo
La función debe continuar.


Teresa Calderón




Termina o milénio
Saúde
O século morreu
Viva o século
A função todavia podia continuar
O homem do noticiário irrompe sem aviso
conta as graças de um telescópio espacial
que fotografou mais de 1.500 galáxias
- grande decepção grande -
Não éramos os únicos
Nem os privilegiados
Não estávamos sós
Não podia ser tanta a maravilha
A mulher que acompanha
o homem do noticiário lê
Em nenhuma galáxia
mais solidão
do que nesta Terra
Pelo que podia acontecer
eu gostaria de enviar mensagens ao futuro
memorandos e circulares
com cópia e fotocópia escaneio disquete
a essas novas 1.500 galáxias
descobertas pelo olho do telescópio gigante
o olho trinitário do espaço
Mandaria umas coisas na máquina do tempo
os poemas de Catulo,
um exemplar ilustrado do Quixote
e outros pequenos tesouros
a Bíblia
uma coca-cola descartável
e a sua composição química secreta
a minha cera de depilação
o perfume flor de maçã
a ‘Canción Desesperada’
é hora de partir. Oh abandonado!
A Ilha dos Bem-aventurados
poemas do meu parente próximo
com todas as suas chaves
Um compacto dos Beatles
e outro de Silvio
a  nossa contra-senha de dissidentes
Universidade Católica – segunda metade dos anos 70
uma foto de Auschwitz e Treblinka
o diário de Anne Frank
a receita da torta de ameixa com que minha mãe
me adoçava os aniversários
até que me atendeu o pedido
stop-please-piedade- mais não
As mensagens de amor de Jesus Cristo
e o milagre de Tarantino
com seus Tempos Violentos
(banda sonora à parte)
Girl, you'll be a woman soon
A encantadora de Serpentes do Aduaneiro
e se possível um leão da paisagem
O primeiro olhar do meu filho
para a fonte de graça de que vinha
reconhecendo-me
nas suspeitas
de uma precária cumplicidade.
Mandaria só coisas importantes:
as minhas meias transparentes
e os sapatos de salto
que me ofereceram aos 12
Ah, que ciladas
faz à memória o tempo!
Eram celestes
os objectos perdidos
minhas pequenas mortes quotidianas.
O discurso final de Salvador Allende
no interior do palácio em chamas.
A minha cápsula do tempo devia levar
uma radiografia a três dimensões
com ressonância nuclear
do homem que me salvou a vida.
A foto de Che Guevara e a de Rimbaud
cada um com sua utopia a caminho do Inferno.
Fecharia a minha cápsula
com a ideia de Cervantes
o epitáfio da nossa civilização
de que cada um é como Deus o fez
e ainda pior muitas vezes.
Termina o milénio
Saúde
O século morreu
Viva o século
A função devia continuar
porque parece que até aqui
não aconteceu nada
Desventurados os títeres com cabeça
a que assistimos
neste fim dos tempos
porque nosso será
o Reino da Irresponsabilidade.
Termina o milénio
Saúde
O século morreu
Viva o século
A função deve continuar.

(Trad. A.M.)


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7.1.18

José Miguel Silva (Nocturno)





NOCTURNO



A arte já sabemos nasce
da imperfeição das coisas
que trazemos para casa
com o pó da rua
quando a tarde finda
e não temos água quente
para lavar a cabeça.

Tentamos regular
com açudes de orações
o curso da tristeza
mudamos de cadeira
e levamos a noite
a dizer oxalá
como se a palavra
praticasse anestesia.


JOSÉ MIGUEL SILVA
Ulisses já não mora aqui
(2014)

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5.1.18

Susana March (A meta)





LA META



 
He cambiado todas mis rosas
por un lugar cerca del fuego.

Por el sosiego de mi alma,
la negra seda de mi pelo.

He vendido mis esperanzas
por un puñado de recuerdos.

Mi corazón por un reloj
que sólo cuenta el tiempo muerto.

Mi última moneda de oro
se la di de limosna al viento.

Ahora ya no me queda nada.
Desnuda estoy como el desierto.

Un oasis de mansedumbre
está brotándome en el pecho.


Susana March





Troquei as minhas rosas todas
por um lugar ao pé do lume

Pelo sossego da minha alma
a seda negra do meu cabelo.

As esperanças vendi-as
por um punhado de lembranças.

O coração por um relógio
que mede apenas o tempo morto.

A última moeda de ouro
dei-a ao vento de esmola.

Agora não me resta nada,
desnuda estou como o deserto.

Um oásis de mansidão
brota-me de dentro do peito.


(Trad. A.M.)

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